Tolkien agradece a Naomi Mitchison su elogio de Egidio, el granjero de Ham, cuento escrito con libertad anacrónica y después ligeramente retocado para una lectura universitaria.
Habla de los dragones como una creación fascinante de la imaginación. Prefiere el Fáfnir de las versiones nórdicas tardías al dragón de Beowulf y reconoce que la conversación de Smaug debe mucho a esa tradición, transformada por el tono y la inteligencia del personaje.
Anuncia además dos obras futuras, ambas excesivamente largas. La primera es la historia comenzada como secuela de El Hobbit, terminada después de doce años y ya orientada a lectores adultos. La segunda reúne mitos y leyendas de edades anteriores. La carta registra el momento en que El Señor de los Anillos y El Silmarillion parecen por fin acercarse juntos a la publicación.
