Comentario
Bajo este título de la antigua edición española se encuentran materiales muy diferentes de la recopilación de Brian Sibley. El núcleo son Los papeles del Notion Club, una ficción inacabada sobre académicos de Oxford cuyas conversaciones, sueños y experimentos mentales acaban conectándolos con la memoria de Númenor y con una catástrofe transmitida a través del tiempo.
Los miembros del club no viajan físicamente con una máquina. Reciben palabras, imágenes y tormentas que parecen atravesar el tiempo. El pasado se manifiesta mediante lenguas antes que mediante explicaciones, como si los sonidos conservaran una vía hacia la catástrofe. Tolkien vuelve así a la idea de El camino perdido, pero la sitúa en un entorno moderno y conversacional. Lo cotidiano de las reuniones hace más inquietante la irrupción de Númenor.
La relación entre lenguaje y memoria sostiene los pasajes más extraños y ambiciosos. El adûnaico, lengua de los númenóreanos, no aparece como un apéndice ornamental: llega dentro de sueños y nombres que exigen ser interpretados. La caída de la isla se conserva deformada en la tradición de la Atlántida y en ecos que sobreviven hasta nuestra época. Tolkien intenta construir una genealogía ficticia de la leyenda, mostrando cómo un acontecimiento remoto podría persistir cuando ya nadie conserva su historia completa.
Hace falta conocer el Akallabêth, los apéndices y El camino perdido para orientarse en esta ficción extraña. Su carácter incompleto forma parte de la experiencia.
La caída de Anadûnê ofrece otra versión del desastre, más cercana a la perspectiva de los Hombres y con nombres adûnaicos. Compararla con el Akallabêth permite ver cómo cambia el relato según la tradición que lo transmite. No se trata solo de variantes editoriales: cada versión posee una voz cultural distinta. La sección lingüística amplía esa sensación de un pueblo real, con una lengua semítica en su estructura y una historia interna propia.
El ambiente del club, con discusiones eruditas que se vuelven gradualmente inquietantes, permite a Tolkien mezclar sátira académica y ciencia ficción espiritual. La transición es lenta y extraña, precisamente lo que hace memorables estas páginas dentro de una serie dominada por materiales más documentales. La mezcla de géneros explica buena parte de su atractivo y también de su dificultad.
El gran hallazgo está en la transmisión del mito: Númenor deja de ser solo un pasado de la Tierra Media y se convierte en una memoria que intenta abrirse paso hasta el presente mediante sueños y lenguaje.
