Tolkien cuenta a Christopher su primera cena en la mesa principal de Merton. El ahorro de combustible mantiene fría la sala común, de modo que los profesores esperan y conversan en el estrado hasta reunirse en número suficiente para pronunciar la bendición. Después cenan, toman oporto y café, fuman y leen los periódicos sin abandonar la mesa.
La informalidad le resulta agradable y, al mismo tiempo, ligeramente escandalosa después del ceremonial y las precedencias medievales de Pembroke. Más tarde pasea con Hugo Dyson por «sus» nuevos jardines hasta Magdalen para visitar a Warren Lewis y a Robert Havard. La carta completa la anterior: el nombramiento no es solo un dato profesional, sino el descubrimiento cotidiano de una nueva comunidad universitaria.
