Una editorial estadounidense desea reutilizar varios acertijos y Allen & Unwin sugiere que quizá pertenezcan al folclore. Tolkien aclara que casi todos son suyos.
Solo «Treinta caballos blancos» es tradicional y otro procede de una fuente conocida. El acertijo del huevo comprime en dos versos una composición literaria más larga; los demás adoptan métodos antiguos sin copiar modelos concretos.
Por eso considera injusto reproducirlos sin honorarios. Utilizar una forma tradicional no vuelve común la nueva creación, del mismo modo que una silla inspirada en Chippendale o un vino de estilo oporto siguen teniendo propietario.

