Después de retirarse durante el verano, Tolkien consigue llevar El Señor de los Anillos hasta el final. Rayner Unwin, el niño que había informado sobre El Hobbit, ya ha crecido, estudia en Trinity College y aprueba la nueva obra.
El manuscrito alcanzará unas 1.200 páginas y parece demasiado grande para producir beneficios. Tolkien confía, sin embargo, en que la extensión no disuada a los lectores interesados. Todavía debe revisar nombres, detalles e incoherencias acumulados durante años, además de preparar alfabetos, cronologías y genealogías.
El trimestre universitario vuelve a interrumpirlo con clases, reuniones y administración. La carta celebra una conclusión narrativa, pero deja claro que terminar la historia no equivale todavía a disponer de un libro publicable.
