Milton Waldman, de Collins, muestra verdadero interés por el Silmarillion. Tolkien prepara una carta con la intención de cambiar de editor, pues Allen & Unwin había rechazado la obra en 1937 y las nuevas conversaciones no producen una decisión.
La dificultad es personal además de contractual. Su relación con Stanley Unwin es cordial y aprecia especialmente a Rayner, quien conoce y admira gran parte de El Señor de los Anillos. Aun así, Tolkien siente la obligación de conseguir que el Silmarillion y las historias emparentadas lleguen a publicarse. Intenta liberarlas de la demora sin convertir el desacuerdo editorial en una ruptura hostil.
