Tolkien cuenta a su hijo John una cena en casa de C. S. Lewis alrededor de un jamón americano enviado por el doctor Firor, de la Universidad Johns Hopkins. La velada le pareció un regreso a tiempos anteriores: tranquila, razonable y libre de invitados capaces de dominar la conversación.
Lewis había invitado a C. L. Wrenn, y Tolkien celebra que el encuentro saliera bien. Espera que la amistad y la conversación lo aparten de las tensiones de la política universitaria. El breve episodio muestra que los Inklings sobrevivían menos como institución que como una red flexible de comidas, lecturas y afectos.
