Tolkien comunica a Allen & Unwin que los mapas lo tienen paralizado. Son imprescindibles para comprender el viaje y deben entregarse pronto, pero su falta de destreza cartográfica y la presión editorial le impiden resolverlos. El problema no es decorativo: la geografía descrita en el relato debe seguir siendo coherente cuando se traslada al papel.
La Comarca plantea una dificultad especial, porque sus proporciones no se adaptan bien al formato de una página sin perder información. Tolkien habría preferido mapas amplios y en color, capaces de conservar relieve y legibilidad, en vez de una reducción austera en blanco y negro. La carta deja ver cuánto trabajo invisible exigió convertir la Tierra Media imaginada en un espacio que el lector pudiera recorrer.
