Tolkien escribe a Katharine Farrer con vergüenza por no haber ofrecido apoyo durante la enfermedad y las dificultades económicas de ella y Austin. Reconoce haber recibido lectura, ánimo y reseñas mientras él no encontraba tiempo para corresponder. Se ofrece a contribuir con dinero para que puedan descansar, recordando la ayuda que Trinity College prestó a su propia familia durante la guerra.
Después comenta la buena recepción de los Ents y explica que surgieron en parte de la palabra anglosajona ent, usada para gigantes o constructores antiguos. El nombre despertó una posibilidad narrativa antes de que existiera el personaje completo. Tom Shippey ha señalado muchas veces este procedimiento: en Tolkien, la historia puede crecer desde una palabra que parece conservar un pasado perdido.
La carta termina con los apéndices del tercer volumen todavía atrasados y Christopher demasiado ocupado para ayudar con los mapas. Afecto, filología y presión editorial conviven sin separación.
