Tres días después. Ronald ha leído dos veces los tres episodios en pruebas y contesta como conversación privada. No ofrece crítica de detalle. Reconoce con cortesía que Tiller ha hecho lo que podía en el espacio dado. Pero pregunta: ¿por qué este tipo de tratamiento? ¿Qué valor tiene en la Third Programme?
Detalla dos daños concretos. El episodio de las velas cadavéricas queda cortado a la insignificancia. Y el momento crucial en que Gollum casi se arrepiente desaparece en un mero “y así Gollum los encontró…”. Con lo cual escenario y personajes se quedan planos: sin precisión, sin color, sin motivos ni conflictos.
Tolkien añade la propuesta: pasajes largos leídos como cuentas de un collar sobre un hilo de narración — el viejo arte del reader mime — quizá sería más justo con el autor y con la Third Programme que la dramatización propiamente dicha. Ronald cierra con humildad: falta de experiencia en el medio, y en cualquier caso suspira por otra cosa: una luna, sin duda.

