Tolkien explica a Rayner Unwin que no podrá examinar con detalle la traducción neerlandesa y que tampoco desea responder con crueldad. Sigue considerando un error fundamental haber traducido la nomenclatura sin respetar su historia lingüística, pero acepta que insistir ya no cambiará el resultado.
La nota no revoca sus objeciones de la carta 190. Registra el momento más práctico y resignado en que el autor, después de argumentar extensamente, decide no convertir cada desacuerdo en una disputa interminable.
