Tras una visita de Rayner Unwin, Tolkien lamenta haberse mostrado cansado y confuso. El trimestre sigue siendo agotador, aunque una noche de trabajo hasta las cuatro de la mañana le ha devuelto cierta sensación de control.
Al revisar los papeles descubre que el material principal de El Silmarillion no está tan desordenado como parecía: lo había guardado cuidadosamente antes de un viaje y luego había olvidado dónde. Espera retomarlo cuando cedan las obligaciones filológicas, entre ellas una difícil reunión de la Early English Text Society. La carta ofrece un breve momento de optimismo, todavía condicionado por el trabajo académico.
