Mismo día. Ronald abre el asunto Zimmerman. Ha vuelto al Story-Line. Y hace el diagnóstico definitivo: Zimmerman no lee libros. Es evidente que ha hojeado El Señor de los Anillos a gran velocidad y ha construido su guion desde recuerdos parcialmente confundidos, con el mínimo de referencias al original.
Los detalles son devastadores: coge la mayoría de los nombres mal, no por error casual sino de forma fija — siempre Borimor por Boromir. O los aplica mal: Radagast se convierte en un águila. Las indicaciones de qué debe decir cada personaje tienen poca o ninguna referencia al libro. Bombadil entra “con una risa suave”.
Ronald cierra con lucidez económica: «necesito, y pronto necesitaré mucho, dinero». Es consciente de los derechos de Rayner. Intentará moderarse. Pero desde ya avisa: la línea es dura.

