Ronald se ha «jubilado». Aunque los generales británicos usen la palabra para «movimiento voluntario hacia la retaguardia», él fue extruido por el límite de edad al final del último trimestre. Proceso melancólico, especialmente financieramente. La F.S.S.U. — Federated Superannuation System for Universities — no da para vivir de los laureles, viejos y polvorientos como los adornos de Navidad en enero.
Sin la ayuda de «Hobbits y todo eso», las cosas serían magras. Animado en parte por la carta de Naomi, ha decidido bajar de la rueda: ha resignado su nombramiento en Irlanda antes de volver. Volverá pronto, si se le da chance, al asunto del Libro Rojo y las historias afines.
