El profesor Forster ha preguntado por influencias bélicas. Ronald contesta con precisión. El Señor de los Anillos, como cosa separada, se empezó hacia 1937 y había llegado a la posada de Bree antes de la sombra de la segunda guerra. Ni una ni otra guerra — ni por supuesto la bomba atómica — tuvieron influencia sobre el argumento o su desarrollo.
«Quizá en el paisaje. Los Marjales Muertos y los accesos al Morannon deben algo al norte de Francia tras la batalla del Somme. Deben más a William Morris y sus Hunos y Romanos, como en La casa de los Wolfings o Las raíces de las montañas».
Y la coquetería filológica: los alemanes — que no siempre reconocen el nombre re-escrito — deben notar que lleva un nombre alemán, siendo remotamente de descendencia alemana, de Leipzig. Propiamente Tollkiehn (por tollkühn, «temerariamente audaz», supone).
