Tolkien critica la viñeta preparada por Houghton Mifflin para Tree and Leaf. Le desagradan tanto la rotulación deliberadamente torpe como el árbol: un tronco grueso y cortado, sin raíces, del que salen ramas débiles.
Para él, esa imagen contradice el sentido del libro. La narración vive de raíces, crecimiento y ramificación, y el árbol de Niggle debe sugerir una visión que desborda la capacidad del artista, no una planta mutilada. La objeción gráfica expresa así una idea estética central: las historias forman parte de una tradición viva y orgánica.
