Tolkien y Edith asisten con el médico Robert Havard al espectáculo At the Drop of Another Hat. La comodidad, el aire limpio y el humor le proporcionan una de las mejores noches que recuerda en años.
Bromea con que no había reído tanto desde ver a un arzobispo resbalar con una piel de plátano. La risa parece curativa también para Havard, quien llega apoyado en un bastón y al día siguiente vuelve a conducir sin él.
La carta agradece un entretenimiento sin necesidad de análisis: el placer compartido y el esfuerzo físico de reír son ya parte suficiente de su valor.
