Tolkien explica a su nieto que Mirkwood no fue una invención libre. Es un nombre germánico muy antiguo asociado con grandes bosques montañosos que actuaban como frontera al sur de los primeros territorios germánicos.
La forma aparece en testimonios medievales y conserva una raíz relacionada con la oscuridad que sobrevivió en algunas lenguas germánicas y en la poesía inglesa antigua. Tolkien la encontró todavía comprensible para un lector moderno y con el tono preciso de amenaza, antigüedad y extensión.
Tom Shippey utiliza ejemplos como este para explicar el método filológico de Tolkien: una palabra histórica no se introduce como adorno erudito, sino porque parece traer consigo un paisaje y una tradición parcialmente olvidados.
