Tolkien corrige la versión de que su enfermedad reciente no había sido seria. Durante un mes necesitó visitas diarias de un médico preocupado y quedó extremadamente debilitado.
Pasaron ocho semanas antes de que pudiera caminar y regresar a casa. Edith soportó buena parte de la carga: con los hijos fuera, cuidó de él durante tres semanas y agravó así sus propios dolores de artritis.
La carta no identifica una enfermedad terminal, pero rechaza la costumbre de reservar la palabra «serio» solo para el cáncer u otros diagnósticos rápidamente mortales. El efecto sobre ambos fue largo, físico y doméstico.
