Antes de Navidad, Tolkien escribe a Michael desde una situación de duelo y agotamiento. Debe vender la casa, desmontar el hogar y atender numerosos asuntos prácticos, mientras sufre además infecciones respiratorias y digestivas.
Pasará unos días con John y luego con Priscilla, pero no sabe todavía dónde se establecerá. Vive entre maletas, separado de libros y papeles, y se describe literalmente sin techo.
Aun así espera celebrar su cumpleaños en Oxford. La carta muestra el intervalo precario entre la muerte de Edith y la acogida posterior de Merton.
