Merton College ofrece a Tolkien un alojamiento en condiciones extraordinariamente generosas: renta nominal, mobiliario y servicio doméstico, comidas durante la residencia, teléfonos y acceso a los espacios comunes. La solución le proporciona comodidad, compañía y seguridad económica.
Aun así, teme que todo dependa de una salud frágil y del efecto del duelo. Después de compartir con Edith alegrías, penas y opiniones desde la juventud, todavía piensa que debe contarle algo antes de recordar que ya no puede hacerlo. Se siente como superviviente de un naufragio en una isla vacía.
Relaciona esa pérdida con la muerte de su madre y con la del padre Francis, momentos en que el mundo conocido también pareció desaparecer. Edith había sido la Lúthien de su historia personal: la joven de cabello oscuro, voz hermosa y ojos brillantes que conoció en 1909.
La comparación no borra a la persona real bajo un personaje literario. Nombra la forma en que un recuerdo compartido alimentó la leyenda y la forma en que ahora el autor, a diferencia de Beren, no puede reclamar a su amada ante Mandos.
