Tolkien escribe a su prima Marjorie sobre la necesidad de escapar a veces de la vida comunitaria. Merton lo ha acogido con generosidad como miembro emérito residente, con habitaciones, servicio y privilegios, pero sin obligaciones; bromea con que su función es puramente ornamental.
Fuera del trimestre, los estudiantes desaparecen y queda casi solo en una casa grande. La celebridad atrae visitantes no invitados y algunas personas inquietantes, por lo que vive tras puertas cerradas.
La carta expresa una paradoja de sus últimos años: Merton ofrece seguridad y compañía potencial, pero el duelo, la fama y el calendario universitario pueden convertir ese refugio en otra forma de aislamiento.
