Tolkien responde a una consulta sobre nombres para ganado. Prefiere no trasladar nombres humanos nobles a los animales y considera especialmente inadecuados Elrond, «Bóveda de estrellas», y Glorfindel, «Cabellos de oro».
Propone en cambio formar nombres nuevos con el elemento que había ofrecido para «toro» y terminaciones familiares en lenguas germánicas: Aramund sería «toro regio», Tarmund «toro noble» y Rasmund «toro cornudo». Para una vaca recuerda Galathea, la favorita del granjero Giles, cuyo nombre puede interpretarse juguetonamente como «diosa de la leche».
La carta añade precisiones sobre Arwen, Galadriel, Celebrían y Nimrodel, pero se niega a convertirlas en un simple catálogo utilitario. Incluso en esta consulta ligera, el significado y la dignidad narrativa de los nombres condicionan su uso.
