Edmund Meskys, dirigente de la Tolkien Society of America, pregunta por los sistemas numéricos de las lenguas élficas. Tolkien aclara que la base doce no nace de los dedos, sino de su utilidad matemática: doce admite más divisores que diez y aparece en tradiciones tan distintas como la inglesa —dozen y gross— y la babilónica.
Había diseñado signos numéricos para las letras fëanorianas que podían emplearse tanto con notación decimal como duodecimal. Sin embargo, apenas llegó a utilizarlos y ya no recordaba todos sus detalles; sus papeles sobre el sistema estaban guardados y no resultaban fáciles de consultar. La respuesta muestra que incluso los elementos menores de sus escrituras inventadas se apoyaban en decisiones lingüísticas y matemáticas coherentes.
