Tolkien cuenta que Priscilla, recién salida de una cuarentena y con doce años, está mecanografiando El Hobbit. Ella y Michael han podido ir también a una pantomima que disfrutaron mucho.
La nota apenas ocupa unas líneas, pero conserva una escena doméstica significativa: los hijos no fueron únicamente los primeros oyentes de los relatos, sino que participaron en tareas concretas de copia, lectura y corrección. En el caso de Christopher, esa colaboración familiar acabaría convirtiéndose décadas después en una labor editorial decisiva.
