Fragmento breve y muy sensato. Tolkien da a Michael «un consejo realmente sólido» sobre las relaciones: quedar bien con la pareja desde el principio y mantenerse claro. Hay cosas legítimas — «la cerveza, la pipa, no escribir cartas, el otro amigo» — sobre las que un hombre siente que puede hacer legítimamente aunque causen jaleo. Que no mienta al respecto. Que las suprima o, si merecen la pelea, que pelee. Que insista. Un poco de lío temprano ahorra muchos problemas después.
El consejo es el reverso pragmático del discurso doctrinal de la carta 43. Aquí no hay teología: hay experiencia matrimonial concreta. La honestidad temprana como fundamento de la fidelidad tardía. Tolkien, casado con Edith desde 1916, ha aprendido en carne propia que el disimulo pequeño se convierte en resentimiento grande.
Michael se casaría con Joan Griffiths en 1942 y tendrían tres hijos. La carta muestra al Tolkien padre no dogmático, sino con los pies en la tierra doméstica. Como recuerda Priscilla Tolkien, muchos de los mejores consejos paternales llegaban en fragmentos así, casi al pasar.
