Ronald reporta el estado de cansancio general del verano de 1944. Los deberes académicos — exámenes de section, correcciones, comités — han absorbido las últimas semanas. No consigue trabajar en el Anillo. La primavera se prolongó en una parada creativa que él llama «inercia» y no logra romper.
El silencio productivo se convierte en un motivo recurrente de estas cartas del verano de 1944. Detrás del cansancio aparente hay una combinación de agotamiento físico, sobrecarga académica, ansiedad por la guerra en Europa, distancia geográfica del hijo lector y crítico. Ronald atribuye la parálisis a la falta de su «amanuense y crítico» junto a él.
