Carta canónica número 9 según Carpenter — a Susan Dagnall, no a los electores de la cátedra. Tolkien se disculpa por el largo retraso: ha estado enfermo, después la familia entera cayó una a una con gripe traída del colegio, y él sucumbió en Nochevieja. Ha rediseñado dos elementos: el mapa con runas, que debe intercalarse en el capítulo I, y el mapa general. Ha decidido que los otros mapas no son necesarios. Ha redibujado además una o dos ilustraciones amateurs del «home manuscript» y las envía por si sirven como guardas, frontispicio o lo que sea. Pide que le devuelvan los rechazos.
La carta captura el instante exacto en que El Hobbit, ya aceptado para publicación, se está convirtiendo en objeto físico. Susan Dagnall — la editora joven de Allen & Unwin cuya visita a Oxford había desencadenado el envío del manuscrito — recibe estos mapas justo en el paso de años 1936-1937. El detalle doméstico — Navidad arruinada por la gripe familiar, la caída del propio Tolkien la última noche del año — encapsula la realidad económica y afectiva en la que se cocinaba la obra: no en un despacho monacal, sino en medio del ruido y las enfermedades de una casa con cuatro hijos.
El mapa de Thrór y el mapa de las Tierras Salvajes que aquí Tolkien envía son hoy dos de los mapas literarios más reconocibles del siglo XX. Wayne Hammond y Christina Scull en J.R.R. Tolkien: Artist and Illustrator reproducen los originales y muestran la evolución desde los borradores hasta las versiones definitivas. John D. Rateliff ha estudiado el papel jugado por Susan Dagnall — a menudo eclipsada por Stanley Unwin en las historias del libro — en el descubrimiento y publicación de El Hobbit.
