Comentario
La materia artúrica llega a Tolkien despojada de brillo cortesano. En su poema aliterativo, Arturo emprende una campaña continental mientras en Gran Bretaña crecen la traición y el desastre. Quedó inacabado, pero sus cantos conservan una energía grave, norteña, que acerca Camelot a los mundos heroicos que Tolkien conocía como filólogo.
El poema comienza con Arturo en campaña hacia el este mientras Mordred usurpa el poder en Gran Bretaña. Las noticias obligan al rey a regresar y preparan el choque final. Tolkien trabaja con figuras conocidas —Arturo, Gawain, Lancelot, Ginebra, Mordred—, pero reorganiza tradiciones medievales diversas para crear una versión propia. Lancelot permanece apartado, atrapado entre la lealtad al rey y su relación con Ginebra; Gawain emerge con una nobleza severa; y el paisaje adquiere la dureza de las antiguas poesías germánicas que Tolkien conocía profundamente. Lo primero que permanece es su música. La aliteración no reproduce sin más una técnica antigua: crea una marcha verbal, una sensación de armas, olas, viento y fatalidad. Incluso en traducción puede percibirse el impulso de las líneas y la concentración de imágenes. Tolkien no busca el brillo cortesano de algunas versiones artúricas. Su Arturo pertenece a un mundo crepuscular donde la civilización es una obra frágil y el heroísmo consiste en regresar para defenderla cuando ya puede ser demasiado tarde.
El volumen, editado por Christopher Tolkien, incluye además notas y ensayos que reconstruyen el desarrollo proyectado del poema y exploran su relación con la tradición artúrica. Especialmente sugerente es la conexión que Tolkien imaginó entre la huida de los supervivientes y la figura de Eärendel, un puente hipotético entre la leyenda británica y su propia mitología. No se trata de una integración terminada, pero revela hasta qué punto los distintos territorios creativos de Tolkien podían comunicarse.
Debe leerse sabiendo que el poema se interrumpe antes de la batalla definitiva. Quien necesite una historia cerrada puede sentir frustración; quien disfrute de los fragmentos y del proceso creativo encontrará una obra poderosa. Es una lectura especialmente apropiada junto a La leyenda de Sigurd y Gudrún o después de los ensayos medievales de Tolkien, cuando se aprecia mejor su uso de las formas antiguas.
La interrupción concentra, paradójicamente, buena parte de su atractivo: escuchamos una voz épica en pleno impulso, antes de que el proyecto se cierre. Su Arturo pertenece a un mundo que ya siente acercarse el invierno.

