Ante la propuesta de un reportaje, Tolkien rechaza posar como si estuviera escribiendo. Nunca trabaja mientras otra persona lo fotografía, le habla o permanece en la habitación.
Una imagen preparada para parecer espontánea ofrecería justamente lo contrario de su realidad. La nota muestra su resistencia a convertir el proceso creativo en una escena publicitaria fácilmente reconocible pero inventada.
