Tolkien escribe únicamente para comunicar a Christopher un honor inesperado. Los Inklings han decidido considerarlo miembro permanente, con derecho a asistir a las reuniones aunque su padre no esté presente. Le envían sus mejores deseos, lamentan su ausencia de esa mañana y esperan verlo pronto de nuevo.
La nota es breve, pero dice mucho sobre la relación intelectual entre padre e hijo. Christopher ya no aparece solo como destinatario familiar de capítulos y noticias: el círculo reconoce su criterio y su participación por derecho propio. La elección anticipa el papel que tendría como lector, editor y custodio del legendarium. También conserva el tono informal de los Inklings, una comunidad basada más en la conversación y la lectura compartida que en cualquier estructura oficial.
