Tolkien comenta las ilustraciones que Horus Engels propone para una edición alemana de El Hobbit. Reconoce cierta habilidad, pero rechaza su tono excesivamente caricaturesco: Bilbo aparece con una comicidad infantil y Gandalf pierde la gravedad del viajero de resonancias odínicas que Tolkien imaginaba.
La observación define su criterio visual. El humor del libro no convierte a sus personajes en figuras de burla, y la fantasía necesita conservar peso mítico incluso en sus escenas ligeras. Mientras prepara una mudanza a 3 Manor Road, Tolkien añade que espera terminar pronto su gran obra: se encuentra ya en los últimos capítulos de El Señor de los Anillos.
