Tolkien devuelve revisado el manuscrito de Farmer Giles of Ham y aclara que no fue escrito específicamente para niños, aunque estos puedan disfrutarlo. Le interesa evitar que la presentación editorial reduzca un cuento lleno de ironía filológica a literatura infantil convencional.
Propone destacar su origen oral. Lo compuso para leerlo ante la Lovelace Society del Worcester College y fue escuchado completo en una sola sesión. Por esa razón desea dedicar el volumen a C. H. Wilkinson. El ritmo, los chistes y la extensión responden a una audiencia reunida, no solo a la lectura silenciosa.
