Carta breve, casi técnica, en la que Tolkien aprueba las pruebas de reproducción de sus ilustraciones para El Hobbit y anota con precisión de artesano los pequeños defectos que encuentra: el contorno blanco de un árbol de fondo en «Los Trolls» está algo roto, faltan puntos que perfilan una llama, la sombra en «El vestíbulo de Bolsón Cerrado» ha salido demasiado negra. Se disculpa por lo que no son sino observaciones menores y confirma su visita a la editorial para el sábado 13.
La carta parece anecdótica, pero es reveladora: Tolkien mira su propio libro con ojo de miniaturista medieval. La misma atención minuciosa que aplicará en las décadas siguientes a los nombres en quenya y sindarin aparece aquí frente a un punto ausente tras la palabra «Trolls». Es también el retrato de un hombre agotado — menciona tres días desesperadamente cargados — que aun así encuentra tiempo para agradecer a Susan Dagnall el cuidado invertido en unas ilustraciones que él considera indiferentes.
Wayne G. Hammond ha estudiado las ilustraciones tolkienianas en J.R.R. Tolkien: Artist and Illustrator (con Christina Scull), donde reproduce y comenta cada una de las viñetas de esta carta. Susan Dagnall es también recordada por John D. Rateliff como la mediadora joven cuya visita a Oxford en 1936 precipitó la publicación del libro.
