Tolkien desea publicar El Señor de los Anillos cuanto antes, aunque solo existe una copia completa y todavía debe protegerla y revisarla. Se retira temporalmente al chalé de su hijo para trabajar.
Ha grabado fragmentos de El Hobbit, la nueva obra y algunas lenguas élficas. Al escucharlos descubre que funcionan bien como recitación y se sorprende de su propia capacidad narrativa, especialmente al interpretar a Gollum y Bárbol.
La experiencia le hace pensar en la BBC. Sus textos no fueron concebidos solo para lectura silenciosa: ritmo, registro y voz pueden recuperar mediante el oído parte de la tradición oral que los inspira.
