Tolkien envía a Michael una felicitación de cumpleaños en medio del comienzo del trimestre. Se alegra de que le guste la chaqueta recibida y acompaña con oraciones la nueva etapa familiar de Michael y Joan, que acaban de tener a Judith. Espera conocer pronto a su nieta y manda afecto a los otros niños.
Las noticias de Oxford son menos tranquilas. El tráfico de Holywell Street se ha vuelto insoportable, Edith duerme mal y la casa parece vacía desde que Priscilla se marchó. Tolkien considera otra mudanza, aunque encontrar ayuda y vivienda resulta difícil. Christopher se recupera de una hepatitis mientras intenta atender una demanda creciente como profesor de lenguas medievales en varios colegios.
El cierre resume una frustración recurrente: durante veintisiete años Tolkien se ha prometido preparar las clases durante las vacaciones y durante ochenta y dos trimestres no lo ha conseguido. La carta ofrece una imagen doméstica y humorística del profesor célebre, atrapado entre familia, vivienda, docencia y manuscritos.
