Tolkien escribe a Rayner Unwin después de una mudanza especialmente caótica a Sandfield Road y mientras prepara una conferencia en Glasgow. A pesar de no encontrar todavía muchos papeles, ha terminado la revisión para imprenta de los dos primeros libros de El Señor de los Anillos y promete enviar el manuscrito de inmediato.
La carta permite ver cuántas decisiones materiales seguían abiertas. El prólogo debía adaptarse a la publicación en tres volúmenes; los apéndices aún no estaban asegurados; la inscripción de las Puertas de Durin necesitaba un nuevo dibujo y las páginas deterioradas del Libro de Mazarbul exigían una reproducción en color que la editorial consideraba costosa. Tolkien defiende estos elementos porque no son adornos: convierten el libro en testimonio de una historia y de unos sistemas de escritura.
También busca frases para la promoción y compara reacciones muy distintas. George Sayer elogia con entusiasmo la poesía, mientras Lewis la considera en general prescindible. Tolkien se burla de los excesos del elogio, pero se siente aliviado al comprobar que un lector ajeno al círculo íntimo entiende la función de los versos.
Al final menciona la larga carta enviada a Waldman, la número 131, como posible explicación del conjunto. Humphrey Carpenter sitúa esta etapa después del fracaso de las negociaciones con Collins: Allen & Unwin vuelve a ser la salida posible, pero publicar la obra exige convertir un manuscrito orgánico y desmesurado en un objeto fabricable.
