Tolkien agradece a los Davis la hospitalidad recibida durante su visita a Glasgow para la conferencia W. P. Ker. Después de años de trato y de haber sido recibido con tanta generosidad, el apellido formal le parece ya demasiado frío.
En el tren de regreso ayuda a una madre y a su hija a encontrar lugar en un compartimento abarrotado. La niña declara después que Tolkien le cae bien, aunque no entiende nada de lo que dice. Él responde que la segunda reacción es universal y la primera, menos frecuente.
Cierra con versos de su traducción de Sir Gawain que prometen servicio fiel en frío y calor. La cita convierte una fórmula medieval de gratitud en despedida personal a sus anfitriones.
