Tolkien admite ante Allen & Unwin que todavía no puede entregar los apéndices. El problema no es la falta de material, sino su abundancia: debe elegir entre cronologías, alfabetos, genealogías, lenguas e historia aquello que cabe en el espacio prometido al comienzo del primer volumen.
El índice provisional solo llega a la mitad del segundo tomo, los alfabetos necesitarán planchas especiales y el mapa regional de Gondor se ha vuelto la prioridad. Tolkien espera que Christopher pueda convertir pronto sus borradores en un dibujo publicable. La carta resume la paradoja de los apéndices: el mundo parece completo porque existe mucha documentación, pero esa misma interdependencia vuelve extremadamente difícil resumirlo sin producir nuevas incoherencias.
