Tolkien retoma su correspondencia con Hugh Brogan y se disculpa por no haber anunciado antes la publicación. Le explica que los otros dos tomos deberían aparecer con rapidez, pues ya ha corregido el segundo y devuelto galeradas del tercero.
Insiste en que la obra no es una trilogía. Se trata de una sola historia con una forma única, dividida porque imprimirla en un volumen habría elevado demasiado el precio. Esta decisión explica que algunos críticos encuentren «informe» el primer tomo: están juzgando un fragmento como si debiera cerrarse sobre sí mismo. Aun así, la necesidad de una reimpresión temprana indica que el libro ha encontrado lectores.
Tolkien comenta la recepción, el precio y los elementos visuales sacrificados para contener costes. Sus tres diseños de cubierta se redujeron a uno y desaparecieron las páginas quemadas del Libro de Mazarbul. La carta es valiosa porque muestra cómo decisiones hoy asociadas a la identidad de la obra nacieron de negociaciones económicas y técnicas, no de un plan de publicación ideal.

