Tolkien responde a la advertencia de Rayner Unwin: si no entrega pronto los materiales, El Retorno del Rey podría publicarse sin apéndices. Se disculpa y promete enviar al menos la parte principal al día siguiente, aunque sabe que probablemente ya llegue tarde.
No intenta justificar el retraso con perfeccionismo abstracto. Habla de enfermedad, problemas domésticos y un año con más trabajo del que una sola persona podía atender. La carta es breve y exhausta. Permite medir el coste personal de unos apéndices que hoy parecen inseparables de la obra, pero cuya existencia estuvo a punto de ceder ante el calendario de producción.
