Tolkien agradece que Rayner apruebe los apéndices, aunque él continúa insatisfecho. Reconoce la calidad de los impresores: hay pocas erratas y el corrector llega a detectar fallos en la cronología de Númenor, señal de una lectura excepcionalmente atenta.
Su preocupación inmediata es el calendario. Anuncia dos ausencias y confiesa que la primera será una desaparición deliberadamente secreta para impedir un colapso. Solo Rayner conocerá la dirección a la que pueden enviarse pruebas urgentes. La carta muestra el grado de agotamiento alcanzado justo antes de completar el tercer volumen: incluso descansar debía organizarse como una fuga de la correspondencia y las obligaciones.
