Tolkien envía una lista de correcciones para futuras impresiones de El Hobbit y responde a las objeciones minuciosas del célebre autor de Swallows and Amazons, Arthur Ransome, sobre el uso de la palabra «man» en dos pasajes concretos. La respuesta es filológicamente pulcra: cuando Tolkien usa «Men» con mayúscula se refiere específicamente a la humanidad como categoría del legendarium; «man» en minúscula es simplemente «varón adulto» o «gente». También admite que el «boys» de Gandalf en la página 112 no está del todo logrado y propone tímidamente sustituirlo por «oaves».
El detalle importa porque revela algo esencial: Tolkien tomaba en serio a sus lectores, incluso cuando eran otros escritores criticándolo. Ransome — al que Tolkien apenas conocía — recibe una respuesta detallada, con distinciones tipográficas y consideraciones mitológicas. Es la ética del filólogo: cada palabra pesa, y una objeción sobre una palabra merece una defensa argumentada. Al mismo tiempo, la carta muestra cómo el sistema mitológico ya funciona por debajo del texto de El Hobbit — «Men» con mayúscula no tiene sentido pleno sin el Silmarillion que aún no se conoce.
La correspondencia con Ransome está reproducida parcialmente en la biografía de Ransome escrita por Roland Chambers (The Last Englishman, 2009). Douglas Anderson en The Annotated Hobbit documenta cómo muchas de las correcciones enumeradas en esta carta se incorporaron en las siguientes impresiones del libro, contribuyendo a la evolución textual de El Hobbit hasta su forma canónica actual.
