Otra carta breve pero capital. Tolkien pide cuatro ejemplares más de El Hobbit y anuncia que ha mecanografiado el primer capítulo de la secuela; pregunta si a Rayner Unwin, «crítico muy fiable», le gustaría leerlo. Confiesa que no tiene confianza en él, pero si el joven Rayner lo considera prometedor, añadirá «el cuento que se está cociendo».
Ese primer capítulo era «A Long-expected Party» — «Una fiesta muy esperada» —, hoy el comienzo canónico de [El Señor de los Anillos](https://arcastar.com/tolkien-obra/el-senor-de-los-anillos/). La secuela, en enero de 1938, tiene un capítulo. Menos de tres semanas después de la primera lectura infantil hecha por Rayner, Tolkien estará escribiendo el segundo. Y el proyecto que él imagina como another Hobbit — otro libro para niños — pronto empezará a mutar en algo mucho más grande y sombrío. La modestia («no tengo confianza») convive con una intuición secreta.
El proceso de composición de este primer capítulo — reescrito al menos cinco veces antes de la versión definitiva — está documentado en detalle por Christopher Tolkien en The Return of the Shadow (1988), primer volumen de la serie [The History of Middle-earth](https://arcastar.com/tolkien-obra/history-of-middle-earth/) dedicado a El Señor de los Anillos. Como recuerda Tom Shippey, la evolución del personaje de Bilbo — que iba a ser el protagonista de la secuela — hacia Frodo Bolsón fue uno de los grandes giros silenciosos del proyecto.
