Tolkien se disculpa por responder tarde a Maria Skibniewska, traductora polaca de El Señor de los Anillos. No puede preparar notas extensas, pero ofrece un principio general: alterar o traducir los nombres lo menos posible.
La obra presenta el habla de los hobbits como si hubiera sido vertida al inglés desde una lengua antigua, pero esa ficción interna no obliga a inventar formas polacas equivalentes. Tolkien podría reconstruir supuestos originales para Bolsón o la Comarca, aunque hacerlo no ayudaría al lector y borraría el carácter inglés deliberado del libro.
Prefiere mantener nombres personales y topónimos, incluida la Comarca, y añadir al final una lista con explicaciones de aquellos que poseen un significado reconocible en inglés. Es la versión concisa y constructiva de sus objeciones a la traducción neerlandesa: conservar la forma cuando sostiene la identidad cultural y trasladar el conocimiento mediante un glosario.
