Tolkien agradece a la Universidad de Madrás el honor de incluirlo en su junta de examinadores, pero señala que habría sido prudente consultarlo antes. No puede aceptar: está ocupado con otros asuntos, se ha jubilado y no piensa volver a la enseñanza ni a los exámenes.
La carta es una negativa formal y clara, significativa dentro de una etapa en la que intentaba proteger el tiempo liberado de sus antiguas obligaciones académicas.
