Ronald está sumergido en el trabajo del Silmarillion con ayuda de su secretaria. Sabe que Rayner lo tira de las riendas: Gawain está prometido. No lo terminará antes de Navidad, pero cree que ni la traducción de Sir Gawain ni la de Pearl necesitan ya mucho trabajo. Duda todavía sobre qué añadir por vía de introducción o notas — cree que muy poco, pues los compradores serán o quien solo quiere la traducción o quien tiene acceso a ediciones críticas.
