Pauline Baynes ha aceptado ilustrar The Adventures of Tom Bombadil. Tolkien le escribe. Los poemas fueron concebidos como serie de cuadros muy definidos, claros y precisos — fantásticos o disparatados quizá, pero no oníricos. Y por eso pensó en ella: «pareces capaz de producir cuadros maravillosos con un toque de “fantasía”, pero primariamente visiones brillantes y claras de cosas que uno podría realmente ver».
Reconoce el interés de Baynes por «The Hoard» — el más antiguo en modo, escrito rememorando la vieja poesía inglesa, inspirado en un solo verso: iúmonna gold galdre bewunden, «el oro de los hombres de hace mucho envuelto en encantamiento» (Beowulf 3052). Y confía en que ella evitará la Escila de Enid Blyton y la Caribdis de Rackham — aunque naufragar en esta última sería mal menor.
