Ronald ha dado cada momento libre a los poemas. Ha perdido toda confianza y todo juicio: si Pauline Baynes no puede inspirarse en ellos, no ve cómo pueden hacer libro. Las cosas quizás sean buenas a su modo — y todas le divierten en privado. «Pero a los hobbits ancianos se les complace fácilmente».
Los diversos ítems — todo lo que se atreve a ofrecer — no “coleccionan” realmente. El único vínculo posible es la ficción de que vienen de la Comarca en tiempo próximo al de El Señor de los Anillos. Ha escrito un nuevo poema de Bombadil que espera que sea adecuado. «Le tienta la fantasía pedante, por su eco del asunto de los Niblungs (el bigote de la nutria) y porque una de sus líneas viene directamente, por increíble que parezca, del Ancrene Wisse».
