Ronald agradece a Austin su folleto sobre el Rosario, que ha tenido por meses cerca. Ha derivado provecho y ánimo de él. Fue tarde en encontrar el Rosario. «Empecé a usarlo solo tras oír a Knox decir en ocasión privada: “personalmente no me gusta el Rosario, pero sospecho que a Nuestra Señora sí”. Muy Knox. Pero la obediencia a la propia Madre es solo un comienzo. Puede ser grandemente recompensada».
